Los arqueólogos han llevado a cabo una serie de excavaciones en las cuales se descubrieron indicios acerca de los comienzos de la sedentarización y la urbanización en la era Neolítica. Posiblemente, este desarrollo fue protagonizado por pueblos procedentes del Asia Central. Los mismos se habían asentado en el subcontinente indio, especialmente en el valle del río Indo. Tiempo después, se fusionaron con los aportes demográficos que provenían de África, que suelen ser llamados ‘drávidas’.
Como resultado de esta unión, en la zona del actual Pakistán nació la civilización del valle del río Indo, que se consolidó cuando Egipto ya era un imperio con gran presencia y la vecina Sumeria estaba en su apogeo, lo que quiere decir que ya cobraban fuerza el intercambio de tipo comercial y su correlato de hegemonías militares, culturales y también económicas.
El desarrollo de la agricultura y la posibilidad de domesticar animales afianzó la sedentarización, que pronto dio pie a una creciente urbanización. El surgimiento de las ciudades se vio asociado (como sucedió en otras culturas) con la configuración del Estado. Las dos ciudades más importantes de la civilización del Indo fueron Harappa y Mohenjo Daro.
La mayoría de los historiadores coinciden en que un grupo étnico formado por tribus arias llegó al valle del Indo desde la meseta de Ankara alrededor del año 1500 aC y dominó o desplazó a los ‘drávidas’ hacia el sur.
La lingüística y la filosofía también hacen su aporte a la investigación histórica: en la actualidad, más de 180 millones de personas todavía hablan numerosas lenguas consideradas dravídicas, el cuarto grupo lingüístico de nuestro planeta.
Los arios desarrollaron la cultura védica, de la cual se nutrió la religión del hinduismo. Muchos elementos religiosos presentes en la civilización védica, como el culto fálico, la constante alusión a deidades femeninas asociadas con la reproducción y los ciclos de la naturaleza, los baños purificadores en los ríos, lagos o estanques de los templos y las mismas posturas corporales del yoga pueden haber sido heredadas de la civilización del valle del Indo.
Por el año 1500 aC ya estaban asentados en el Punjab. Llevaban consigo su panteón de dioses indoeuropeos, que eran principalmente masculinos y un sentimiento religioso de carácter panteísta.
Curiosamente, esas deidades védicas sobrevivieron en el hinduismo tardío, bajo la hegemonía de los brahmanes (casta superior) pero ya no volvieron a ser objeto de culto.
Fuente: Historia Universal – Granjer
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